• SEGUNDA ENTREGA.

3. Distancia con los otros autos:

Así como en la vereda hay que caminar con más cuidado para no resbalarse cuando llueve, en la ruta es igual. La distancia que recorrerá un auto para frenar es mayor porque aunque el auto tenga sistema ABS (antibloqueo), los metros que recorrerá para aminorar o detenerse por completo, aumentan inevitablemente.

Pero la distancia no solamente servirá para frenar seguros en caso de necesidad, sino también para tener un rango mayor de visibilidad. Al girar sobre piso mojado, los neumáticos evacúan el agua a través de las ranuras de su dibujo y la despiden hacia atrás por el sentido en el que giran las ruedas. Esas gotas de agua forman una nube que reduce la visibilidad para los autos que están detrás, de modo que tomar distancia permite que esa nube baje por las propias leyes de la física y mejore la situación.

Adelantar con lluvia requiere mucha atención y la certeza de ver que no hay autos acercándose en el sentido contrario

4. Adelantamientos:

La costumbre de señalar con la luz de giro izquierda a quién viene detrás para que haga el sobrepaso es una peligrosa práctica que incluso contradice la Ley Nacional de Tránsito

En una ruta mojada, lo ideal es evitar sobrepasos por varias razones. La primera es que se debe pasar al carril contrario por el que pueden venir autos sin luces que se verán a muy corta distancia. La segunda es que al acercarse al auto que será superado, la nube de agua que despiden sus ruedas, complica la visión en el momento en que es más necesario tenerla. Y la tercera es que se está subiendo la velocidad en una condición de poca adherencia.

Pero si el vehículo de adelante va muy lento y se lo quiere adelantar, hay que acercarse subiendo la velocidad del limpiaparabrisas al máximo para que la mayor cantidad de agua que llegará al cristal se vaya rápido, y si no se tiene buena visibilidad, esperar a tenerla. Nunca se debe confiar en una señal que provenga del vehículo que está por ser sobrepasado, porque es muy peligroso, y esto merece una explicación, porque hay una mala costumbre en los conductores de Argentina que va exactamente en contra de la Ley Nacional de Tránsito. La costumbre de señalar con la luz de giro izquierda a quién viene detrás para que haga el sobrepaso es una peligrosa práctica que incluso contradice la Ley Nacional de Tránsito.

El artículo 42 de la norma nacional especifica que la responsabilidad de un sobrepaso es exclusivamente del conductor que hace esa maniobra y no depende de ninguna seña que pueda hacerle quién lo precede a través de las luces de giro. Es frecuente que en la ruta, pero especialmente en día de lluvia en los que la visibilidad es mala y muchos automovilistas dudan si hacer o no el sobrepaso, quién está por delante coloque la luz de giro izquierda indicando que se puede pasar. Eso es justo lo contrario de lo que dice la ley. La luz de giro indica que el auto de adelante va a doblar hacia esa dirección, por lo tanto, hacer una maniobra de superación a partir de recibir ese mensaje visual es un error y puede terminar en un accidente.

5. Charcos o huellas con agua:

Si la ruta es peligrosa por la cantidad de agua, lo mejor es detenerse lo antes posible, no en la banquina sino alejados del camino, y hacerlo con mucha precaución

Lamentablemente, muchas rutas argentinas no están en buen estado de conservación por pozos, pero especialmente por profundas huellas que se producen con el paso de transporte pesado de cargas durante todo el año y por muchos años sin un reasfaltado de mantenimiento como deberían tener.

Cuando llueve, esos pozos y huellas se convierten en trampas para los neumáticos de los autos que circulan y hay que saber cómo tomarlos. Lo más importante es no asustarse, no volantear y no clavar los frenos. Al verlos, si notamos que traemos demasiada velocidad para enfrentarlos, lo que se puede hacer es pisar el freno suavemente como para no transferir el peso hacia adelante pero bajar un poco la velocidad, y después soltar el freno, tomar fuertemente el volante para evitar que el agua saque el auto de la huella, y no acelerar, esperando a que pase el peligro.

Frenar arriba del agua quitará control de la dirección y provocará, incluso con ABS, que el auto se mueva sobre una superficie resbaladiza, acelerar hará un efecto conocido como aquaplaning, por el cual las ruedas pierden contacto con el asfalto separadas por esa capa de agua entre medio, y tratar de sacar el auto de la huella, puede ocasionar que se pase a la mano contraria en un instante con el peligro que eso representa.

En los autos con control de tracción y estabilidad, todos esos problemas son mucho más sencillos de enfrentar, ya que el auto compensa electrónicamente la tracción y dureza de suspensión ante el patinamiento. Si se viaja con un auto dotado de esa tecnología, no hay que relajarse creyendo que todo estará bajo control automático, siempre reducir la velocidad permite que esos dispositivos funcionen correctamente, porque hay un límite para todo, que son las leyes propias de la física también.

 Si la ruta es peligrosa por la cantidad de agua, lo mejor es detenerse lo antes posible, no en la banquina sino alejados del camino, y hacerlo con mucha precaución

Y siempre, el mejor consejo es general, pero aplica más aún cuando las condiciones climáticas son adversas, por lluvia, por niebla o incluso por otros fenómenos como granizo o fuertes ráfagas de viento. Si no se siente que el viaje se desarrolla con condiciones de seguridad que se pueden controlar, incluso bajando la velocidad, lo mejor es detenerse. Y si esa es la decisión, hacerlo también con mucha prudencia.

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